Superando los rechazos mutuos. Conversación cívica y manejo de los sentimientos: a propósito del problema catalán (April 2020)

Civil Society in a broad sense
2020

En un ensayo anterior he propuesto considerar los problemas políticos como juegos de ajedrez, como múltiples partidas simultáneas. Victorias, derrotas, tablas: una y otra vez, y cada partida con su propio trofeo. Sugiero ahora que nos centremos en una partida que las acompaña y las afecta a todas: la del control de los sentimientos de rechazo mutuo. El reto es ganar la partida sorteando una espiral de sentimientos de desconfianza recíproca. Reto crucial, porque tales sentimientos son como sombras que amenazan, con provocar el caos y oscurecerlo todo, impidiendo la formación de un fondo de amistad cívica. Ese fondo es indispensable para producir y reproducir una comunidad política plausible, es decir, una capaz de durar. De durar, e incluso de soñar con quedar en el tiempo: como una nación europea de siglos, o una ciudad romana de un milenio.

Me preocupa el problema de cómo construir la comunidad política europea teniendo en cuenta, no tanto las ideas y los intereses implicados en los interminables debates y maniobras del momento, cuanto los sentimientos (y las disposiciones) de los agentes. Lo abordo enfocando mi atención en una situación determinada, relativa al encaje entre uno de los estados-naciones europeos (España) y uno de sus territorios o regiones (Cataluña); y pensando en que, para que el proyecto de una Europa “plenamente integrada” sea plausible, es preciso que sus partes constituyentes tengan cierta coherencia interna. Y así se evite un desorden que dé lugar a un caos emocional (e institucional), por el que alguno de sus estados naciones se convierta en un foco de contagio, que propicie la desintegración de Europa, o en un agujero negro, por donde se pierda buena parte de nuestras energías, durante demasiado tiempo.

Me centro en un “problema catalán” que, en realidad, incluye varios problemas de ajuste entre España, como estado nación de los últimos cinco siglos, y Cataluña, como uno de sus componentes territoriales durante todo ese tiempo, la mitad de cuyo electorado, a lo largo de la última década, ha mostrado su deseo de independencia de España y la otra mitad, el de permanecer en ella; y enfoco mi atención hacia los sentimientos de confianza entre unos y otros. No pretendo ofrecer una descripción y menos aún una explicación completa del proceso en curso, sino sólo un ensayo exploratorio y, si se quiere, la invitación a una conversación.

 

 

Este ensayo ha sido elaborado en el marco de la serie de "Estudios sobre Europa" patrocinados por Funcas.